-¡Vamos Sandra! ¡Tienes que ir!-Mi mejor amiga, Iria, había estado todo el año animándome para ir a Factor X, pero yo no quería. No cantaba tan bien como toda esa gente.
-Iria...-Mi amiga se quedo mirándome fijamente.-Voy a esperar a 2009. En serio. Con 14 años no pinto nada en Factor X.-Iria me miro mal.-No me mires así, ¡Es verdad! Ademas, no canto bien.
-¿¡QUE!?-Iria se empezó a reir.-Que graciosa eres.-La mire seriamente.-Sandra, ¿Sabes que?-Me agarró los hombros.-Quizás si esperas un año más no te pasara lo mismo que este. Quizás encuentres a alguien especial este año, y el que viene no estará...
-Tengo a James.-Dije intentando interrumpirla.
-¡James es gilipollas!-Iria se soltó de mis hombros empujándome un poco.-Le vi con Johanna.
-Tía, que no te flipes. Johanna vive en la otra punta de aquí.
-No me flipo, déjale y deja este estúpido pueblo de una vez. Wolverhamton no es para ti, tu necesitas algo mejor.
Suspiré. Como siempre, Iria había ganado.
-Voy a hablar con mis padres.
Me fui a mi casa y Iria se quedo fuera mirando por la ventana de la entrada.
-Hola mama, hola papa.-Dije en español. Hablaba español con mis padres, ya que ellos preferían hablar español que ingles, que era su lengua natal. Iria también hablaba español, pero menos que yo.-Tenemos que hablar.
Mi madre dejo las zanahorias que estaba cortando en la encimera, se lavo las manos y se sentó en el sofá. Mi padre quito el fútbol y se acomodo.
-¿Que pasa, hija?-Dijo mi padre.
-Es difícil decirlo...se que tengo 14 años, que no soy mayor de edad, pero...-Vi que mi padre habría la boca para decir algo.-Quiero audicionar en Factor X.
-Me parece bien.-Dijo mi padre.-Tienes una voz preciosa.-Le mire extrañada. ¿Cuando me había oído?-Cantas todas las canciones de Los Beatles en el coche cuando vamos a las clases de baile.
-Pues a mi no me parece bien.-Dijo mi madre.-Tienes una buena voz, pero aun queda mucho por mejorar. Y si sigues robando zanahorias de la nevera...
-Mama, no tiene nada que ver.
-Bueno, esta bien. Vamos a hacer el formulario.-Mi madre cogió su portátil, pero le dije a mi madre que lo haría yo y volvió a la cocina. Abrí la puerta para que Iria entrara, salimos corriendo por las escaleras y nos fuimos a mi cuarto.
-¿Y? ¿Y?-Repitió Iria nerviosa.
-¡ME DEJAN!-Chillé. Empezamos a saltar, gritar de alegría y de la emoción Iria casi rompe un póster que tenia de Los Beatles.
-Uff tía, por poco.
-Si, porque si lo rompías te mataba.
-Y yo a mi misma, que solo tengo uno en mi cuarto y tu tienes todo el cuarto empapelado.
-Mis padres, que eran muy fans de jóvenes.
-Lo se, morruda.-Nos reímos.
-¿Me ayudas a rellenar el formulario?-Dije cogiendo aire después de reír.
-¿Estas de broma? ¡Pues claro!
Después de rellenar el formulario, lo enviamos y bajamos a decírselo a mis padres. La verdad es que los veía muy felices. Iria y yo salimos a dar una vuelta y nos sentamos en un banco de un parque.
-Iria, tienes que acompañarme.
-Tía, ya sabes como son mis padres. Son unos histéricos y paranoicos.
-Iria, TIENES que acompañarme.-Repetí.
-Vale. Hablare con mis padres. Pero tu corta con James.
Saque mi movil y le envie un mensaje a James.
"¿ Así que con Johanna eh? ¿Te crees que soy imbécil? Espero que vivas feliz con esa guarra, ademas ya tenia planeado dejarte."
Al segundo, recibí uno de el: "Si, con Johanna. Esta el triple de buena que tu y mejor que aguantarte a ti, prefiero vivir con ella, imbécil."
-Gilipollas.-Le borre de los contactos y mire a Iria.
-Bien hecho. Merecías algo mejor. Voy a mi casa, se esta haciendo tarde.
-¿Oveja Shaun?
-Oveja Shaun.
Iria y yo eramos vecinas, y cuando se hacia tarde y no nos dejaban salir de casa, abríamos nuestras ventanas, que estaban prácticamente cinco centímetros separadas y nos contábamos novedades, cosas que no podíamos hablar delante de la gente o sobre nuestras notas. Lo llamábamos "Oveja Shaun" porque de pequeñas, con cinco años, en verano había una serie de dibujos animados que echaban a la una y se llamaba "La Oveja Shaun" y como no lo podíamos ver juntas a esas horas, Iria pasaba a mi cuarto por la ventana y lo veíamos juntas. Y cuando fuimos creciendo, veíamos diferentes cosas pero siempre a la una de la mañana. Y como empezamos eso viendo "La Oveja Shaun", lo llamamos así, aunque ahora ya no vemos series, solo hablamos.
Me fui a mi casa sin antes abrazar a Iria, como siempre hacemos antes de separarnos.
-Suerte. Te quiero, mejor amiga.
-Gracias. Y to a ti Zanahorita.
Cuando llegue a casa, me cambie, cene y hice unos deberes de verano. A la una en punto, mi móvil vibro y subí la persiana. Iria estaba esperándome.
-Tía, mis padres no me dejan. Mira.-Me señaló una marca roja en su cara. La habían pegado.
-¿Y que voy a hacer yo ahora sin ti?
No hay comentarios:
Publicar un comentario